Nicolas Ignacio
miércoles, 10 de agosto de 2011
Una vez nada más se entrega el alma, con la dulce y total renunciación y cuando ese milagro realiza el prodigio de amarse, hay campanas de fiesta que cantan en el corazón.. Una vez nada más, amé en la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario